El clima de la región es suave y soleado: la serie de mediciones oficiales más cercana, orientativa para la zona, muestra un verano con una media en torno a los 25 grados, una primavera alrededor de los 16 grados, un otoño cerca de los 20 grados y un invierno alrededor de los 12 grados. La lluvia escasea sobre todo en verano: una media de menos de tres días de lluvia entre junio y agosto, frente a más de diez días en cada una de las demás estaciones.

El mar sigue el mismo ritmo: una media de unos 25 grados en los meses de verano, con un pico hacia los 27 grados en julio y agosto, alrededor de 22 grados en otoño, y entre 15 y 16 grados en invierno y primavera. El momento más concurrido del año coincide con el periodo en que el ayuntamiento de Jávea instala un control de acceso de pago con barrera en las calas de Granadella y Portitxol, de junio a principios de septiembre.

Si prefieres menos aglomeración y aun así buen tiempo, las cifras apuntan en la misma dirección: finales de mayo y junio quedan entre la primavera, más fresca, y el calor de pleno verano, el mar ya tiene buena temperatura camino de su pico veraniego, y las barreras de las calas no suben hasta principios de junio. Septiembre queda al otro lado de ese mismo pico, con un mar todavía cálido y calas más tranquilas en cuanto las barreras vuelven a desaparecer a principios de septiembre. Las fiestas anuales, desde las Fogueres de Sant Joan en junio hasta los Moros i Cristians a mediados de julio, caen justo en medio de esa temporada alta, así que quien prefiera no coincidir con la aglomeración planea su visita justo antes o después.