Los tramos de costa más bonitos de Jávea no se ven desde la playa, sino desde el agua. Desde la Cala de la Granadella se rema en un par de horas junto a acantilados y calitas hasta una cueva marina inaccesible por tierra. Esta es la guía completa: cómo organizarlo, cuánto tiempo y esfuerzo requiere, y cómo esquivar el temido lío de aparcamiento.
Por qué esta cala en concreto
Granadella es el punto de partida más conocido de la comarca para salidas en kayak, y no es casualidad. La cala está resguardada entre laderas de pinos, el agua es tan clara que se ve el fondo nadando, y a poca distancia a remo espera la Cova del Llop Marí, una cueva marina a la que se puede entrar en kayak.
En esa cueva y a lo largo de la ruta, según cuentan los guías, se ven estrellas de mar, pulpos y erizos, y por el camino se hacen paradas para hacer esnórquel en rincones a los que no llega ningún senderista. Es, por tanto, más una excursión de naturaleza que una prueba deportiva: las distancias son cortas y el ritmo, relajado.
¿Reservar una salida o remar por tu cuenta?
En Granadella no existe el alquiler libre de kayaks: toda la oferta son salidas guiadas de empresas con licencia municipal. Quien lleve su propio kayak sí puede usar la rampa municipal a título particular. Para casi todo el mundo, por tanto, una salida guiada es la forma de salir al agua aquí.
Ten en cuenta también la temporada. Desde principios de marzo hasta finales de junio el kayak comercial está prohibido aquí porque el cormorán moñudo, especie protegida, anida entonces en los acantilados; la temporada arranca a principios de julio y se prolonga durante el verano. Fuera de esos meses, las salidas también parten de otros puntos de la costa, como Portitxol.
Así es una salida
Cuenta con dos horas y media o tres en el agua, con salida desde la propia playa. En el operador mejor valorado del pueblo, casi todo va incluido en el precio: kayak, remos, chalecos salvavidas, gafas de esnórquel, bolsas estancas, un guía que conoce la ruta y las historias, y fotos del recorrido. Las salidas cuestan alrededor de cincuenta euros por persona.
Ese operador no exige edad mínima; los niños simplemente van en un kayak doble, aunque conviene que sepan nadar lo básico. Puedes leer más sobre las salidas y cómo reservarlas en nuestra página Kayak hasta las cuevas marinas.
Aparcamiento y llegada
El aparcamiento sobre la cala tiene unas ciento treinta plazas, cuesta unos nueve euros al día y no se puede reservar: cuando se llena, se llena, y entonces la carretera de acceso se cierra literalmente con una barrera. El control de acceso funciona desde principios de junio hasta septiembre. En temporada alta conviene llegar pronto, bastante antes de las diez, o elegir la alternativa de abajo.
Esa alternativa es el trenecito turístico que en verano circula aproximadamente cada hora desde el aparcamiento de La Guardia Park hasta la playa, por un par de euros ida y vuelta. De camino a la cala, unos paneles en la rotonda grande y a lo largo de la carretera indican en tiempo real cuántas plazas quedan libres, para no bajar la cuesta en vano.
Qué llevar y cuándo ir
La playa es de canto rodado blanco, no de arena: unos escarpines marcan la diferencia entre disfrutar y andar dando traspiés, también al subir y bajar del kayak. Lleva además agua, protector solar resistente a las salpicaduras, y no más cosas de las que quepan en la bolsa estanca de la salida. La mañana es el momento más tranquilo en el agua y con la luz más suave.
Al terminar no hace falta irse enseguida: al pie de la playa hay un restaurante conocido por su pescado fresco y su paella (conviene reservar), y más cerca de la orilla, un chiringuito para algo más sencillo. Así, la salida se convierte fácilmente en un día entero en Granadella.
Más cuevas y calas cerca
Quien le coja el gusto a esta salida puede seguir explorando. Además de desde Granadella, las salidas también parten desde Portitxol, con un decorado muy distinto de casas de pescadores blancas y azules y la isla frente a la costa. Y en el límite con Dénia espera la Cova Tallada, una cueva marina excavada que en verano solo se puede visitar con reserva.
A la hora de planear, ten en cuenta la accesibilidad: hasta la playa de Portitxol-Barraca no llega transporte público, así que allí dependes del coche, con un pequeño aparcamiento que en verano también funciona con barrera.