Quien en Jávea elige entre un día en el Arenal y un día en la Granadella, en realidad elige entre dos experiencias de playa muy distintas separadas por menos de diez kilómetros. Una es la única playa de arena del pueblo, con paseo marítimo, parque infantil y socorristas desde Semana Santa. La otra es una cala de guijarros entre pinos, con agua turquesa y una congestión de aparcamiento muy conocida en temporada alta. Esta es la guía honesta para decidir: no cuál playa es más bonita, sino cuál encaja mejor con tu día, incluida la logística de la temporada alta.
¿Cuál es la diferencia clave entre las dos?
El Arenal es la única playa de arena de Jávea: 480 metros de arena dorada, bastante gruesa, junto a un paseo marítimo lleno de restaurantes. La Granadella es una cala de guijarros de 160 metros, con un fondo de grava, guijarros y roca entre laderas de pinos. Una es urbana y accesible, la otra es más natural y compacta, con un agua que pasa del turquesa al azul intenso.
Las dos playas tienen Bandera Azul, así que en calidad del agua y servicios no te equivocas con ninguna. La diferencia está en el ambiente que las rodea. Detrás del Arenal hay un largo paseo marítimo lleno de terrazas y tiendas, la estampa típica de un pueblo costero clásico. En la Granadella, la construcción termina en el aparcamiento sobre la cala; después viene un camino entre pinos hasta el agua, con solo dos negocios de hostelería junto a la propia playa.
¿Qué playa es mejor con niños?
Con niños, el Arenal gana casi siempre. El agua es poco profunda y la playa tiene una pendiente suave, hay un parque infantil aparte con sombra y aseos cerca, y desde Semana Santa la playa está vigilada por Cruz Roja, con puestos de socorro en el extremo norte y en el sur. La Granadella también es posible, pero exige más de las piernas pequeñas y más paciencia con el aparcamiento.
Las pasarelas de madera también hacen que el Arenal sea práctico con un cochecito, y en el extremo sur hay un punto de baño adaptado con sillas anfibias, muletas y aseos adaptados; en verano lo atiende Cruz Roja a diario, con cita previa. En la Granadella, el fondo de grava, guijarros y roca es menos amable con los pies descalzos de los niños y no hay parque infantil; unas zapatillas de agua no están de más.
¿Dónde se hace mejor esnórquel?
Para hacer esnórquel, la Granadella gana con claridad: el agua pasa del turquesa al azul intenso, es muy apreciada por los aficionados al esnórquel y es el punto de partida de salidas guiadas en kayak hacia cuevas marinas como la Cova del Llop Marí. En el Arenal el agua es poco profunda y tranquila, perfecta para chapotear, pero sin la profundidad transparente que buscan los aficionados al esnórquel.
En la Granadella no existe el alquiler libre de kayaks: la oferta consiste en salidas guiadas de empresas con licencia, con una salida familiar para niños a partir de seis años. En nuestra página Kayak hasta las cuevas marinas encontrarás la guía completa, con botón de reserva incluido. En el Arenal, el esnórquel no es un motivo evidente para ir; la playa está pensada sobre todo para meterse en el agua sin complicaciones.
¿Cómo van el aparcamiento y la llegada en temporada alta?
Esta es la mayor diferencia práctica. Detrás del Arenal hay un aparcamiento público abierto las veinticuatro horas. En la Granadella, una barrera regula el acceso: de junio a principios de septiembre hay unas 130 plazas de pago, a unos 9 euros al día, que no se pueden reservar, y cuando el aparcamiento se llena, la carretera se cierra.
En temporada alta, llega pronto, a ser posible antes de las nueve, porque cuando el aparcamiento se llena la carretera de acceso se cierra; por el camino, paneles en tiempo real, entre otros en la rotonda de Consum, indican cuántas plazas quedan libres. Una alternativa que evita la búsqueda de aparcamiento es el trenecito turístico que en temporada de verano sale aproximadamente cada hora desde el aparcamiento de La Guardia Park, por 6 euros por adulto y 4 euros por niño hasta 12 años, ida y vuelta. En el Arenal este problema no existe: no hay barrera ni régimen de acceso, solo el aparcamiento justo detrás del paseo marítimo. Quien prefiera no conducir puede coger el Toscamarbus, la línea de autobús local que conecta el casco antiguo, el puerto y el Arenal por 1,65 euros el trayecto.
Restaurantes y servicios en las dos playas
El Arenal tiene la oferta más amplia: todo un paseo marítimo de restaurantes y terrazas justo detrás de la playa. En la Granadella la oferta es más pequeña pero concentrada: Restaurante Sur para pescado fresco y paella, y el chiringuito La Bandideta para arroces y pizzas de horno de leña, los dos junto al agua.
En la Granadella, el ayuntamiento instala en temporada de verano dos cabinas de aseo y hay puntos para lavarse los pies; en ese mismo periodo funciona un servicio de vigilancia y salvamento de Cruz Roja. Conviene reservar en Restaurante Sur, sobre todo a la hora de comer. En el Arenal no hace falta esperar por nada: el paseo marítimo es lo bastante grande para elegir sobre la marcha, desde algo sencillo hasta algo más completo.
Guía de decisión: ¿quién debería elegir qué?
Elige el Arenal si vas con niños pequeños, no quieres planificar el día en torno al aparcamiento y necesitas servicios como un parque infantil y un punto de baño adaptado. Elige la Granadella si el esnórquel, la naturaleza y una salida en kayak hasta cuevas marinas son la prioridad y estás dispuesto a salir temprano o a coger el trenecito. Combinar las dos en unas mismas vacaciones es fácil, con unos 20 minutos en coche.
Las dos playas están más cerca de lo que sugieren sus diferencias de ambiente: menos de 10 kilómetros, unos 20 minutos por una carretera estrecha y con curvas. Una mañana en el Arenal con niños y una tarde en la Granadella para quien quiera hacer esnórquel encajan perfectamente en un mismo día, siempre que la hora de llegada a la Granadella se tome en serio.
Si la carretera hacia la Granadella está cerrada porque el aparcamiento está lleno, hay dos alternativas en la misma zona. Cala Portitxol funciona con el mismo sistema de barrera pero tiene todavía menos plazas, menos de 60, y además se puede llegar a pie de una forma preciosa a través del mirador Creu del Portitxol. Cala Blanca, con sus dos pequeñas calitas, no tiene servicios ni socorrista, pero es una alternativa tranquila para quien ese día siga buscando una cala de guijarros.